miércoles, 19 de junio de 2013

LA PALABRA Y EL TIEMPO II: LA POESÍA COMO FUENTE DE LA CULTURA POPULAR

La primera vez que escuché este CD, salté sin mucho esfuerzo hasta mi adolescencia, cuando en el colegio, mi profesor de literatura, nos ponía en un tocadiscos los poemas de Miguel Hernández o García Lorca cantados por Joan Manuel Serrat o José Luis Perales; un eco, el de los recuerdos, que a veces forja con hierro incandescente en nuestro subconsciente momentos eternos de nuestras vidas que creíamos olvidados. Como dice el propio Luis Alberto de Cuenca en la breve introducción del disco: “poesía y canción nacieron juntas en el albor del mundo”, a lo que podríamos añadir, que igualmente juntas navegan por nuestra memoria con el don de los buenos recuerdos; un territorio que como también nos apunta el poeta es un: “país de nunca jamás donde vivimos los poetas, hechos canción ahora nuevamente, reintegrados a la casa común donde siempre han vivido música y poesía”. A lo que cabría añadir que, en este caso, asistimos a la más pura manifestación de la poesía como fuente de la cultura popular, pues ésta en sí misma bebe y sacia su sed de su saber y sentir. La poesía es en sí misma las matemáticas de la literatura, que sólo las mentes más privilegiadas logran cultivar con la dignidad y el rango que tan noble arte se merece, pero que unida a la música, se hace sueño, pues la palabra deja de ser verbo para transformarse en algo más sutil y enigmático que es capaz de apoderarse de la vigilia de nuestros pensamientos. “Cantar es ser” nos apunta Rainer Maria Rilke en la continuación al prólogo del disco, y cantar bajo el signo de unos poemas es ser y poder ser, pues juntas materializan el más puro sentimiento del Hombre, pues dota de cuerpo a los sentimientos. Y no sólo eso, porque otro de los grandes aciertos del disco son las melodías elegidas para interpretar los poemas, pues lejos de alejarlos en la nebulosa de lo intangible, nos los acercan con ritmos perfectamente reconocibles y asumibles por cualquiera, pues todos esos sonidos forman parte de nuestra cultura popular más profunda; esa que vence al paso del tiempo y se comporta como vehículo de transmisión de un país, que año tras año y siglo tras siglo, va acumulando más sabiduría. España, país de grandes poetas y músicos, que en La palabra y el tiempo II podemos disfrutar, y no sólo eso, porque también, podemos auto complacernos con estas pequeñas dosis de autoestima de las que tanto estamos huérfanos últimamente, pues la cultura en sí misma es la mayor manifestación de lo que fuimos y lo que podemos ser, sin olvidarnos por ello, del infinito poder intrínseco que posee el ser humano a la hora de expresar sus sentimientos y la bondad y los pesares de la vida.

En definitiva, gracias a la perseverancia y amor por la cultura de Santiago Gómez Valverde, podemos disfrutar de la fusión entre música y poesía en un segunda edición de La palabra y el tiempo II, una propuesta musical y poética que convierte en canciones poemas universales escritos por autores insustituibles de la literatura universal hispana. El disco ha sido creado, musicado y dirigido por el propio Santiago y producido por Paco Ortega, con la participación activa de Juan Carlos Mestre y Luis Alberto de Cuenca. Los poetas musicados son, entre otros: Luis de Góngora, Lope de Vega, Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Luis Alberto de Cuenca, Felipe Benítez Reyes, etc. En cuanto a los cantantes que pone voz a los poemas, podemos destacar a Paco Ortega, Pablo Guerrero y Valderrama, así como, Francisca Aguirre, Felipe Benítez Reyes, Eloy Sánchez Rosillo y Joaquín Pérez Azaústre, recitan sus propios versos.
Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

CYAN EN ALICANTE, EMDIV MUSIC FESTIVAL, 29 JUNIO

No debe ser fácil afrontar un episodio nuevo de tu carrera cuando el anterior - "Historias para no romperse" (BMG Rights 2011) - está tan reciente y ha dejado un regusto tan positivo en los paladares de público, medios y distintos sectores de la industria musical.
 
En la bifurcación que se les presentó a CYAN a la hora de empezar a trabajar en sus nuevos temas, se pueden emprender dos caminos. Uno más fácil, continuísta, repleto de atajos y disyuntivas de elección previsible. El otro es más complejo. Porque a veces es denso e inestable. Sin duda, más visceral y menos inmediato. Además, hay que colocar cada piedra en el trayecto sobre la marcha, utilizando por igual la intuición y el corazón.
 
CYAN deja claro con cual se queda desde el primer vistazo a los textos de “Delapso”, su tercer trabajo: esa aversión por los atajos, por los senderos transitados, por todo aquello que no les hace crecer como grupo, motivarse como músicos, implicarles como seres sensibles en el mundo que les rodea. Gorka, Sebas, Javi y Jordi sabían mejor lo que no querían para su disco que lo que sí. Y, partiendo de esa peligrosa premisa, han construido un disco maravilloso, mimado textualmente al detalle, en el que han acentuando sus virtudes (o potenciado sus defectos, según la panorámica).
 
Delapso” nace de una serie de necesidades involuntarias: la de reencontrarse con un bagaje musical más oscuro y menos evocador que en anteriores entregas. La de mostrar su fascinante universo cultural e intelectual a través de sus canciones. La de cautivar a propios y extraños con un sonido aparentemente sucio, singular, que les acerca a un rock más intuitivo, emocionante y poliédrico y que; definitivamente, les aleja del pop inofensivo convencional. Aquí afinan el tiro. Basta una escucha de “Un colectivo de raro propósito” para empaparse de su nueva rotundidad. Y es que el tema (elegido como primer sencillo) sólo es la primera bofetada en la cara de los más incautos. Se les nota seguros de sí mismos, inmensamente contundentes, incisivos. Las guitarras vuelan en el disco, las bases atronan y la personalísima voz de su vocalista da cuerpo y músculo a un repertorio con un estilo único y exquisito al servicio de las canciones. A veces, cerca de la épica: “Aquitania”. Otras, de historias cotidianamente pop de pequeños-grandes héroes como “Phillippe Petit”, una de las piezas más bonitas que ha firmado el grupo en toda su trayectoria.

Juan Casanovas
(su experimentado técnico de directo, que ha acompañado al grupo en alguno de sus conciertos) se ha encargado de parte del proceso de mezclas, plasmando en ellas la esencia de sus conciertos. Sin embargo, en “Delapso”, se lo han hecho casi todo ellos (pre-producción, grabación, arreglos, parte de las mezclas, masterización), por eso no hay nada al azar.

Ni los textos, que, por primera vez ponen el dedo en las llagas más incómodas, ya sean públicas (“Frovocador”, que contiene el involuntario eje temático del disco) o privadas (“Síndrome de París”: el exceso de expectativas, el inconformismo latente en nuestras pequeñas parcelas). Incluso “Ballet Mental”, otra de las perlas del disco, habla precisamente de su propio proceso de composición, ésta vez más complejo de lo habitual, pero mucho más enriquecedor y satisfactorio. Tampoco hay azar en la concepción del disco, aderezado de muchos condimentos, pero netamente rock, en espíritu y esencia. Y mucho menos en la portada: orgánica, salvaje, terrenal, un reflejo fiel del momento del grupo.
 
CYAN han decidido, sin proponérselo, emprender el camino más largo. El más creíble y, por tanto, el más difícil. Pero también el más honesto y apasionante: el de no retorno.

MALOS TIEMPOS PARA LA MÚSICA INDEPENDIENTE ESPAÑOLA: LA DOBLE CARA DE UNA MISMA MONEDA

Casualidad o no, en el breve espacio de unos días he sido un espectador, mudo, de confesiones o publicaciones que no han hecho sino evidenciarme que transcurren malos tiempos para la música independiente española. La primera de ellas, fue expresada de cara al público, en el concierto que el pasado fin de semana se celebró en una conocida sala madrileña, cuando el cantante del grupo expresó sin complejos los miedos y dudas que les había costado vencer para enfrentarse a la creación de su nuevo disco, entre otras circunstancias, por ese temor innato de todo artista ante la falta de apoyo por parte del público que, en esta ocasión, acudió en gran número al concierto en el que, como el ave fénix, querían resurgir de sus cenizas, lo que de paso imaginamos, que disiparía parte de sus miedos. En ese mismo concierto, esta vez fui receptor, en el transcurso de una corta conversación privada que tuve con el cantante de uno de los mejores grupos del indie español (gran músico y mejor compositor y letrista) de ese otro miedo que acecha a los artistas, que no es otro que el de ver caer su esfuerzo en saco roto, pues a pesar de que su grupo sin duda tiene una magnífica proyección, su ánimo se teñía del ambiente de pesimismo reinante en este país y por ende en el mundo de la cultura en general, pues más allá de las promociones, entrevistas y conciertos, la cosa para los grupos emergentes cargados de un grandísimo talento pinta mal, tal y como este gran compositor me confesaba: escasez de presencia en los festivales y nula programación de conciertos para el verano, tanto en salas pequeñas como en fiestas populares. Con IVA y sin IVA, la cultura se va a pique por mor de la crisis que, como una riada sin freno, se lo está llevando todo por delante. Sin embargo, en la escala de la tristeza que a uno le acoge cuando ve tanto talento a punto de desperdiciarse por el desagüe de la vida, se queda perplejo cuando en Facebook ve el anuncio de otro grupo, magnífico en su música y letras, anunciarse a precio de saldo para todo tipo de eventos particulares, familiares y festivos, pudiendo elegir entre formato completo de grupo o reducido en acústico (apenas 700 € IVA incluido grupo completo, suponemos que por hora y media de actuación). ¿Hasta dónde tenemos que llegar para verlo todo destruido? Por si fuera poco, uno se queda más perplejo todavía cuando ve el palmarés de los últimos Premios de la Música Independiente: ¿indepe qué?, pues salvo el de grupo revelación y poco más, todos vuelven a estar copados por artistas que con la vitola de independientes son más que conocidos y reconocidos más allá de la cultura íntegramente underground en la que se mueven los músicos a los que hice referencia con anterioridad, y que sí son auténticamente indies (si este término aún significa algo), pues están fuera de los grandes círculos (o son simples convidados de piedra) en los que se mueven estos otros. Estos músicos y compositores nada tienen que ver con grupos como Amaral, Vetusta Morla, Love of Lesbian, Xoel López o Niños Mutantes, etc, por supuesto, todos ellos excelentes artistas de grandes bandas, pero no genuinamente indies, es decir, que no se encuentran al margen del gran negocio ni de los circuitos de grandes masas de la cultura musical española. Ídem, si nos acercamos a los medios de comunicación, ¿qué necesidad de reconocimiento necesita nuestra venerada Radio3 a estas alturas? Por si alguien no lo sabe, esta emisora y su programación, con las variaciones que el paso del tiempo exigen, ya existía allá por los ochenta, y algunos de sus protagonistas y conductores de programas siguen siendo los mismos a día de hoy (un gran mérito por cierto que denota su amor por la música), pero ¿no hay más medios que en verdad necesiten ese reconocimiento? Y vaya por delante mi veneración por Julio Ruiz y demás periodistas que han formado parte de la cultura musical de mi vida y mi formación como persona, faltaba más. Pero, qué ocurre en todos lados si lo único que hacemos es regodearnos con la gente que ya pertenece al más puro stablishment de la industria, independiente o no.

Esta humilde reflexión, pone de manifiesto, los malos tiempos que corren para el llamado indie español y son el reflejo de la doble cara de una misma moneda. Y en nuestras manos está el poder cambiarlos: músicos, productores, promotores, periodistas, reseñistas, público amante de esta música…, porque si no, se no van a ir por el desagüe de la cañería la mejor generación de músicos que este país ha tenido en toda su historia.

Ángel Silvelo Gabriel.

martes, 18 de junio de 2013

PACUAL ADRIÁ PRESENTA EL TESTIMONIO BIOGRÁFICO OJALÁ VOLVAMOS A VERNOS

En Ojalá Volvamos a vernos, Pascual Adriá nos permite empatizar y acercarnos al sufrimiento humano, al amor, y a la vida, de una manera directa. El autor abre «de par en par su casa» sin un trasfondo de desesperanza, sino desde una irrefrenable actitud de apego a la vida, al amor y a su gente. Esto hace que cualquiera persona que le lea pueda aprender de su experiencia sobre las relaciones de la familia y los amigos con el enfermo, de cómo superar los obstáculos que nos presenta la vida, y que los profesionales sanitarios reflexionen sobre la forma que tienen de acercarse a las personas que sufren.
 
Este libro es un bofetón a la actitud de no empatía, de no honestidad y de no aceptación incondicional ante el sufrimiento ajeno. A su vez, supone un manual práctico sobre cómo dar malas noticias, sobre estilos de afrontamiento, sobre la negación, sobre el miedo, sobre el enfado, sobre el pacto de silencio entre familia y equipo sanitario, sobre la lucha por la vida. En definitiva, un manual sobre la relación familia-médico-paciente y un manual para todo lector sobre cómo afrontar las calamidades y luchar por la vida.
 
En boca del propio autor «La vida es dolor que nos tumba, pero también es amor que nos alza, y yo he optado porque triunfe el amor».
 
Pascual Adriá (1960, Carcaixent, Valencia) es pensionista por enfermedad. También ha publicado la obra poética El picaporta dubtós (2004) y la novela Falsa biografía (2007).
 
 
Para contactar con el autor puede hacerlo a través de:
 
El libro puede adquirirse en el siguiente enlace: www.ojalavolvamosavernos.com
  
Ficha editorial
Título: Ojalá volvamos a vernos
Autor: Pascual Adriá Conejero
Género: Testimonio biográfico
Editorial: L'Eixam Edicions
Año: 2013
ISBN: 9788415180197
Formato: Rústica – 130 X 200 – 208 paginas
Precio: 12 €

XOEL LÓPEZ TRIUNFA EN LOS PREMIOS UFI

Xoel Lopez mejor artista del año.
Xoel López fue coronado ayer como mejor artista español de 2012 en la quinta edición de los Premios de la Música Independiente (PMI). Además, Xoel consiguió también el de  mejor disco de canción de autor, por Atlántico.
 
Xoel López (A Coruña, 1977), anteriormente conocido como Deluxe, publicó su decimosegundo álbum, Atlántico, en abril de 2012. El disco fue grabado entre Buenos Aires, donde llevaba residiendo desde 2009, y su ciudad natal, y publicado por Esmerarte.

lunes, 17 de junio de 2013

THE NOISES EN LA SALA EL SOL DE MADRID: LA NECESIDAD DE SENTIRSE MÚSICOS

The Noises salieron al escenario con la necesidad de sentirse músicos, como si no lo fueran ya, pero las dudas inherentes al ser humano a veces tienen esa faceta de poner en duda lo obvio. Sin embargo, lo que hay que decir en primer lugar es que nadie se dio cuenta de ese detalle, hasta que al final del concierto (antes del bis) Fran Gómez, cantante del grupo, hiciera tal confesión, porque si de algo hicieron gala The Noises en el escenario fue de una explosión de fuerza, ritmo y vivacidad que se mueve a medio camino entre el pop-rock que, en ocasiones, acaricia al rock’n’roll con tintes rockanroleros de los ochenta. Y así quedó plasmado en su actuación en la Sala el Sol, que tuvo una buena entrada. La presentación de las nuevas canciones de Rapto fue la excusa, pero sólo fue eso, una excusa que el grupo madrileño aprovechó para presentarnos temas de lo que será su nuevo disco (hasta el número de cuatro), y que según nos contó Fran, grabarán en octubre o noviembre del presente año, por lo que fuimos testigos del nuevo sonido de The Noises. El nuevo concepto musical del grupo ha variado sensiblemente respecto del que hasta ahora conocíamos, pues las nuevas canciones transmiten un sonido más maduro y oscuro, donde los teclados tienen mayor protagonismo y las letras tienen ese matiz de denuncia de los que los nuevos discos del indie español se están nutriendo, en consonancia con los tiempos que nos están tocando vivir.
En cuanto al concierto en sí, The Noises arrancaron como la mayor de las olas del Pacífico, sólo apta para los más expertos windsurfistas, pues desplegaron todo un arsenal de energía con canciones como Rara avis (que sirvió de apertura), 1984, Mandanga y Equilibrios, en las que la conexión con el público fue total, y que a buen seguro, les hizo disipar las dudas que en algún momento hayan podido tener acerca de su carrera musical. A partir de ahí, atacaron los cuatros temas nuevos de la noche (no incluidos en Rapto): Sideral, Chusa, Antártida y Caza. Aquí el ritmo bajó, pero no así la intensidad de una música que siempre sonó muy alta, y a la que acompañó la potente voz de un Fran plenamente entregado tanto en su faceta de cantante como de frontman y perfecto maestro de ceremonias. Chusa fue dedica al Sr. Rubi y Antártida fue la primera canción en calma de la noche, que dio paso a uno de los mejores temas, Caza: “sígueme, seguiré…”  que conectó muy bien con sus seguidores a pesar de no haberla escuchado antes. Control fue el regreso a su primer trabajo “Bellavista” muy en la línea del rock argentino de los ochenta que desembarcó en la movida madrileña y que les sirvió a The Noises para argumentar su incandescencia sonora de alto voltaje. Rey dragón fue la primera incursión den el nuevo EP llamado Rapto, en la que el grupo aprovechó para dar las gracias a Sergio (anterior bajo del grupo que hasta subió al escenario) y de paso al resto del grupo. ¿Nos ayudáis con unas palmaditas? Nos pregunta Fran que, en un golpe de éxtasis interpretativo llega hasta nuestros pies (justo hasta donde le da el cable del micrófono) y rodilla en tierra pulsa el ritmo de la sala. Una demostración de furia y energía que dio paso a otro de los grandes momentos de la noche con Rapto, donde la vuelta a los teclados envolventes realzan sin duda mucho más el sonido de The Noises, y en la que Fran aprovechó para dar las gracias a las personas que trabajan junto a ellos (Mónica Caballero, Kike del Toro, etc) y entonar un mea culpa por los malos momentos “tontos” por los que han pasado.
Shake es el inicio del bis con Fran presentándose con una máscara de calavera en la cara; una magnífica tarjeta de presentación que desembocó en La ciudad es tuya, otra gran canción, al grito de: “a todos nos gustan las putas canciones intensas” que nos llevó hasta Colmillos con una introducción muy extraterrestre que puebla el escenario de una niebla a la que le sigue el sonido más oscuro e introspectivo de The Noises; un magnífico broche para una actuación vital y enérgica como pocas: pura dinamita.
 
Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

sábado, 15 de junio de 2013

NYA DE LA RUBIA Y SU PRIMER DISCO HOMÓNIMO: EL DIFÍCIL ARTE DE LA FUSIÓN DE ESTILOS

Da igual la disciplina del arte a la que nos refiramos, pero es un denominador común de todas ellas, el que los artistas noveles que inician su carrera intenten decirlo todo en su primer disco, libro o exposición fotográfica o pictórica, por ejemplo. Ese ansia incontrolada de decir, mostrar y dejarse ver desnudo/a ante los demás, en no pocas ocasiones se convierte en un turbio velo que no nos deja apreciar al verdadero artista que hay detrás. Este matiz es quizá el mayor debe del primer disco de Nya de la Rubia que bajo la producción de Paco Ortega se lanza al difícil arte de la fusión de estilos. En estas diez canciones tenemos un poco de todo, pop, flamenco, blues, hip hop, rap, e incluso destellos de auténtico duende que no roneo. En este sentido, Miel de luna es la mejor canción del disco, porque en ella asistimos a la caída del telón que en otras canciones nos entorpece la visión de la artista que se encuentra detrás de esta joven artista sevillana afincada en Madrid. Aquí sí asistimos a los mejores versos del disco, y a un registro de voz que esta vez sí, nos camela, pues juega sin pudor a enamorarnos con la autenticidad de una guitarra española que te derrumba por lo majestuosa que se presenta, sin que desmerezcan nada las bases pre programadas, ni a las frases en las que Nya recita y no canta: "ojos de luna llena/ Verde tan intenso/ Ya tu ser, ya tus besos/ Como un sol ardiendo/ Me encandilas y encaminas... Luna llena de mujer/ Vuelvo a yo a nacer..." puro blues intenso y directo. Esta perfecta fusión de estilos sigue por la mejor de las sendas en la canción que cierra el disco, Y ya lo ves, pues de nuevo asistimos a la mejor versión de un elegante rap que se abraza como un amante a la voz dulce y profunda de Nya, porque igual que no es lo mismo roneo que camelo, tampoco lo es con el falso duende del verdadero, que todo artista de raíces flamencas tiene y Nya sin duda lo posee: "amanece un nuevo día/ Y no estás a la vera mía/ Soy mujer pájaro / sin miedo a la deriva/ Sin miedo a caer/ Volar hasta tus sueños.." ¿acaso cabe mayor lirismo?

El resto del disco se apropia de mil y una forma distintas de interpretar eso que se ha dado en llamar fusión, en algunos casos del flamenco con el pop, en otros del rap con blues, o el rock con el hip hop callejero más apegado a la cultura de barrio que, en la vida de Nya, es el del barrio de Triana en Sevilla, cuna de toreros, artistas flamencos, y sobre todo, puro sentimiento: ¿quién da más?. En este sentido, Paco Ortega en la presentación del disco habla de "La Mala" y "El Bicho" como dos influencias directas en la música de Nya de la Rubia, aunque nosotros detectamos, en el inicio de alguna de las canciones, sobre todo, ese duende que te enreda hasta fugarte con él, de las melodías e intenciones de los discos de Chambao y la voz de Lamari, así ocurre por ejemplo en la canción que abre el disco, Cojo colocón, que se inicia como una invitación a visitar un zoco árabe, como otra muestra más de la mezcla de culturas, hasta que la voz de Nya la rompe en un rap; o en Roneo, que nos vuelve a traer aires del otro lado del Estrecho, enigmáticos y mágicos, a los que acompañan la pureza de una guitarra española que junto a la voz de Nya de la Rubia forman lo mejor del disco, pero que se diluyen en las nuevas fórmulas de ver la fusión en la música. Quién me va a querer es el primer single del cd y su nuevo videoclip, quizá por ser la canción que mejor define el punto medio entre los dos extremos que hemos referenciado, y que se aproximan al estilo más clásico del flamenco pop explotado por muchos artistas anteriormente.

Entre flamencos es la muestra de la unión entre el rock y el flamenco que enseguida deriva en un lamento acompasado de Nya y su potente voz, que se muestra poderosa cuando se acerca a la versión más flamenca de su música, una cara de su arte que se muestra como más auténtica, tanto por su sencillez como por su fuerza directa y sin complejos; o en Rulando el rulo su inicio es clavado a cualquiera de las versiones de lo que se ha dado en llamar como músicas del mundo, donde la mezcla de las melodías tradicionales con las bases más modernas se dan la mano sin pudor alguno, y que acaba en una clásica canción pop en Callejuelos, digna de una serie de televisión; o Mucho lirili de potentes bases rebotadoras que nos dejan ver esa otra versión de Nya de la Rubia, quizá más cercana a un público más joven y desencantado.

En definitiva, el primer disco homónimo de Nya de la Rubia es una muestra perfecta del difícil arte de la fusión de estilos.

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

viernes, 14 de junio de 2013

MOHAMED CHUKRI.- PAUL BOWLES, EL RECLUSO DE TÁNGER: EL REFLEJO MÁS OSCURO DE UN MITO


Paul Bowles pasó gran parte de su vida acrecentando la sombra del mito que le perseguía desde que decidió afincarse en la ciudad marroquí de Tánger, y más, cuando año tras año, su casa era una continua peregrinación de artistas e intelectuales europeos y americanos. De ahí, a convertirla en un santuario, sólo había un paso, pues por el apartamento del Inmueble Ytesa pasaron una importante pléyade de lo más glorioso de la mitomanía norteamericana de los años cincuenta, sesenta, setenta… compuesta por nombres como: Truman Capote, Tennessee Williams, Jack Kerouac, William Burroughs, Los Rolling Stones, etc. Un mito el de Paul Bowles que, Mohamed Chukri trata si no de derribar si de oscurecer, en este libro, al presentarnos al escritor norteamericano desde una perspectiva distinta a como siempre lo habíamos visto hasta ahora, es decir, visto por los otros. Y no sólo eso, porque también debemos tener en muy en cuenta que, la mirada del relato, es la de un marroquí que transita desde su analfabetismo y miseria iniciales, hasta su pasión por la cultura y la escritura finales, lo que le situó entre los más destacados escritores marroquíes de su tiempo, si bien es cierto, que en parte debe su fama y prestigio a que formó parte de la nómina de aquellos a los que Bowles acogió en su casa. Siendo, bajo su protección literaria, uno de los protagonistas de esa otra forma de transmisión de la cultura que es denominada como relato oral de experiencias propias y ajenas, que el propio Bowles traducía al inglés desde el árabe a través de las cintas de grabación donde recogía las sesiones que hacía con Chukri, entre otros. Una actividad literaria que podríamos denominar como de oral y visual como sólo pueden serlo los sueños, y que Chukri vio recompensada con el éxito internacional de su novela autobiográfica El pan desnudo (1973). Aunque a través de la lectura del libro, también asistimos a su particular ajuste de cuentas a la hora de tratar tanto el reparto económico de las ediciones de sus libros como de la propia autoría de los mismos.

El gran acierto de la editorial Cabaret Voltaire no es sólo la cuidada edición de esta novela, ni tan siquiera el buen gusto a la hora de elegir una de las mejores fotos de Bowles teñida de un verde intenso que la hace más enigmática, sino el de darnos la oportunidad de conocer otro punto de vista del autor de El cielo protector, algo nada desdeñable si consideramos el recelo con el que sus editores tratan a aquellos que quieren publicar nuevos títulos o recatar algunos textos del escritor norteamericano. En este sentido, esta edición no procede de la versión inglesa de la misma, sino de la traducción que ha hecho del árabe la autora Raje Boumediane El Metni, pues como nos contaba uno de los editores de Cabaret Voltaire, José Miguel Pomares Valdivia, nada más enterarse los editores de Bowles de la próxima aparición de este libro, enseguida se pusieron en contacto con ellos para hacerles saber sus derechos sobre la edición inglesa, lo que así por encima, da muchos visos de veracidad a las aportaciones que sobre la cuestión monetaria y editorial vierte Chukri en este libro, pues tal y como confiesa en él: “Bowles vivió como un pobre y murió rico”, lo que nos lleva a pensar lo contradictorio que es el ser humano, pues no se nos debe pasar por alto, que finalmente el cuerpo de Bowles descansa en uno de los cementerios más exclusivos de Nueva York, mientras que Jane Bowles está enterrada en Málaga, y sólo hace tres años que, gracias a la iniciativa de Alfredo Taján del Instituto del Libro de Málaga, y por supuesto al propio Ayuntamiento malacitano con su alcalde al frente, reposa de una forma digna, al darle a su tumba, el decoro, la singularidad y el reconocimiento que la gran escritora norteamericana merecen. También nos informaron desde Cabaret Voltaire que seguirán publicando títulos del escritor marroquí, y así, Chukri estaára de nuevo de actualidad en los próximos meses gracias a la editorial catalana, empeñada en darnos a conocer otro tipo de literatura fuera de los grandes autores de masas imperantes en la actualidad.

Regresando el relato descarnado que Mohamed Chukri nos presenta de Bowles, éste hace hincapié en la tacañería del ermitaño escritor, o en el carácter depravado, cruel y violento de muchos de sus escritos, como una forma de canalizar un tipo de pensamientos o deseos que, por supuesto Bowles nunca llevó a la práctica (nos acota el escritor marroquí), pues él siempre estuvo más interesado en observar y pensar que en actuar. Del mismo modo, que no deja de sorprender el escaso interés que sobre él ejercía el sexo, una contradicción más llamativa si cabe, por el gran número de presuntos amantes que se le han adjudicado, aparte de por su cacareada homosexualidad nunca declarada. Todos estos relieves de la personalidad de Bowles ya eran más que conocidos para aquellos que hemos seguido su carrera literaria o visionado los documentales que sobre él existen, pero lo más llamativo de todo, es la crudeza y la desnudez con las que Chukri habla sobre su relación con el escritor norteamericano y su entorno; y lo hace, desde un tono que sólo alguien que ha conocido la verdadera realidad de la miseria y la pobreza puede tener sobre lo que realmente es la vida, porque Bowles, a pesar de todo, y de su pretendida vida de desarraigo para con Occidente, seguía siendo un extranjero en Tánger, pues nunca fue acogido como uno más de los tangerinos a pesar de vivir casi toda su vida en la ciudad, siendo un extranjero dentro de ella. Una circunstancia que puede venir motivada por su animadversión hacia los árabes y su cultura, de la que únicamente le interesaban su música, su aislamiento y su primitivismo, de ahí, que a partir de un cierto momento (quizá cuando desapareció el colonialismo con el que tan fácilmente fantaseaba Bowles), dejó de interesarse por su particular forma de viajar, abandonando su faceta de nómada (otra de sus más relevantes características de cara al resto del mundo) y acuartelarse en su famoso apartamento del Inmueble Ytesa de Tánger, desde donde pudo seguir haciendo crecer la mística literaria del viajero al que acompañaban treinta maletas y dos baúles, destrozando de ese modo la figura del turista que tanto le horrorizaba, del mismo modo que odiaba los aviones y amaba los viajes en barco.

En definitiva, cerca o lejos de la leyenda que le persiguió a Bowles toda su vida, Chukri nos acerca el reflejo más oscuro de un mito que, esta vez, gracias al empeño de la editorial Cabaret Voltaire, nosotros podemos disfrutar. 

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

ÁNGEL SILVELO EN EL V CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICRORRELATOS DE SAN FERMÍN


LEJOS
Miré la fecha del calendario. Soñar no cuesta dinero, pensé. Me acordé de Patxi y Mikel que, dentro de poco, estarían corriendo el primer encierro. Encendí la televisión, pero no pude sintonizar el canal internacional de TVE. Recordé las palabras de mi madre el día que partí: no te marches tan lejos. Entonces, nunca creí que echaría tanto de menos el olor a pólvora, los cánticos, las peñas y las camisetas manchadas de vino. Conecté el ordenador, pero la cámara de la webcam me avisó que ella tampoco estaba en casa. Adiós dulces recuerdos, adiós… Me metí en youtube a ver algunos vídeos antes de irme a trabajar, pero enseguida pensé que, para vivir de verdad los Sanfermines, había que estar allí, porque lo de los vídeos era como comer comida enlatada. De pronto, me acordé del concurso de microrrelatos que organiza blogsanfermin. Leí algunos micros. Me reí con alguno de ellos, y con otros, no pude remediar que saliera de dentro de mí una lágrima de nostalgia por no poder estar allí. ¿Por qué me tuve que ir tan lejos? Eterna pregunta que sólo admite una respuesta. El paro entre los jóvenes en España es superior al 50%. Dramática razón, pensé.

Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel
 
También dejo el resultado del concurso. ¡Enhorabuena a los premiados!
 
Primeros tres clasificados:
Ganador: ‘’Una mancha blanca’’ por Pablo Laporte Miqueléiz.

2º clasificado: ‘‘Pesadilla sanferminera’’ por Atxu Ayerra Alfaro.

3º clasificado: ‘‘Sin dolor’’ por Juan Molina Guerra.

Resto de finalistas:
4º clasificado: ‘‘El almuerzo setenta y cuatro’’ por Diego Maya.

5º clasificado: ‘‘Frustración’’ por Pedro Pastor Arriazu.

6º clasificado: ‘‘El sonido más anhelado del año’’ por Mertxe Labrador Otamendi.

7º clasificado: ‘‘Estafeta 21’’ por Esther Imízcoz Campos.

8º clasificado: ‘‘El resto de tu vida’’ por Raquel Gil Díaz de Cerio.

9º clasificado: ‘‘Instantáneas’’ por Roberto San Martín San Julián.

10º clasificado: ‘‘Ferspotting’’ por Chema Oroz Martija.

jueves, 13 de junio de 2013

360º, JUEGO DE DESTINOS: ENREDADOS EN EL TIEMPO

Nos pasamos la vida intentando cerrar el círculo, en verdad, nuestro círculo, sin llegar a ser conscientes del motivo por el cual esa obsesión que nos persigue, nos obliga a hacerlo. Fernando Meirelles nos propone dar la vuelta completa al círculo y recorrer los 360º del perímetro de nuestras vidas con la intención de encontrar algunas respuestas, pero ¿de verdad existen como tales esas respuestas? En este sentido, la necesidad de romper el hilo argumental en varias historias, como mejor forma de mostrar el universo de las relaciones personales en las que nos movemos a modo de pequeños relatos cortos, se está convirtiendo en la excusa de algunos realizadores a la hora de probar con nuevas estructuras narrativas dentro del cine, sin que en la mayoría de los casos se acierte, pues como el cuento, este tipo de cine necesita de sus propias reglas para que acabe funcionando sino bien, al menos regular, y en el caso que nos atañe, Fernando Meirelles deambula en demasiadas ocasiones por el terreno de lo obvio para mostrarnos su teoría sobre lo caprichoso que es el destino que rige nuestras vidas (divida en pecados y tentaciones), como si todos fuésemos incapaces de mantener el timón en el rumbo adecuado sobre ellas. La novedad más llamativa es la elección de los escenarios, pues aquí nos movemos por Viena, Londres o Berlín (también el aeropuerto de Denver) con una soltura y una belleza únicas, pues resaltan en la mayoría de las ocasiones las grandes virtudes arquitectónicas y ambientales de estas tres grandes ciudades europeas; y en cuanto al elemento narrativo, las historias que se nos presentan más que cerrarse se superponen unas sobre otras, como si nunca pudieran llegar a cerrarse, pues tras de un plano se abre el siguiente cual puerta abierta hacia la inmensidad del mundo, lo que diluye la coraza narrativa de la película.

360º Juego de destinos también nos muestra que las estridencias que el paso del tiempo produce en nuestras vidas son más que evidentes. En este sentido, unas veces los amores de juventud se convierten en pesadillas en la madurez, y en otras, las opciones de llegar a dar un giro brusco y definitivo finalmente en nuestras vidas se aborta por la indecisión del otro. Todo, otra vez todo, parece regido por el azar más autoritario y caprichoso que delinea el destino de nuestra existencia. Sin duda, lo mejor del film son las interpretaciones de la mayoría de los actores, con un Anthony Hopkins brillante en su discurso y aparición en su corta historia, al que no desmerecen una inquietante y seductora Rachel Weisz o un indeciso Jude Law, a los que dan perfecta réplica los más desconocidos, como la joven eslovaca Lucía Siposová, la brasileña María Flor o Gabriela Marcinkova que interpreta el personaje más literario de todos, pues acompaña a su interpretación de un ejemplar de Ana Karenina mientras espera a su hermana en un banco del centro de Viena. Ella y su mirada inocente, cargada de ilusión, quedan muy bien representadas en el brillo de sus ojos, donde se refejan perfectamente las ilusiones que nos mueven a lo largo de la vida; una vida, donde los sueños, cada vez más, ocupan un menor espacio en ellas. Con crisis o sin ella, nuestro comportamiento es más bien lineal, y por supuesto cíclico, pues nadie más que nosotros, somos capaces de tropezar una y otra vez en la misma piedra. La única excusa válida en esta película es que los protagonistas de las historias lo hacen bajo el símbolo de la felicidad deseada, ese demiurgo que en nuestra niñez nos cuentan que de verdad existe, y que después, todos, nos pasamos el resto de nuestras vidas buscando en el lugar equivocado, porque tal y como nos muestra Fernando Meirelles en 360º Juego de destinos, nos encontramos enredados en el tiempo.
 
Reseña de Ángel Silvelo Gabriel